VAYISHLACH / EL ENVIO

Génesis 32:4 al 36:43

Abdías 1:1-21

1 de Pedro 1:9 al 2:12

El Cambio de Nombre 

Desde su propio nacimiento Jacob, debe enfrentar siempre todo tipo de conflictos y dificultades; tanto familiares como en su relación con los que lo rodea. Se pelea con su hermano antes del parto; más tarde, le compra la primogenitura; participa en las bendiciones de su padre, defendiendo su derecho a la primogenitura adquirida y se ve obligado a huir hacia Jarán. Allí, trabaja durante catorce años en la tierra de Laván, y es engañado por éste, que le entrega a Leáh por esposa en lugar de Raquel; huye finalmente de su suegro; lleno de temor. Cuando salió de la tierra de Canaán, soñó la escalera, que determinó las experiencias que viviría hasta su regreso, cuando soñó el enfrentamiento con el ángel.

La vida de Jacob es un ejemplo de reflexión, para averiguar cómo reaccionan los hombres cuando corren riesgo de ser subyugados por dificultades y contratiempos.

Como la realidad con su compleja combinación de elementos positivos y negativos; pero leemos como él se levanta cuando sobreviene una dificultad en el camino, y que en algunas lo dejan pasivo e indefenso frente a la realidad. También muestra que el Eterno tiene cuidado del Él.

Lo que él pasaje nos muestra cómo llega tratar de resolver eficazmente su relación con  la realidad, es enfrentarla no solamente con sus fuerzas sino buscando con todo su entendimiento.

Esta es la opción que representa la vida de Jacob, quien enfrenta constantemente los desafíos que tiene por delante, sin apartarse jamás, al levantar sus brazos en señal de impotencia. El momento crucial de la lucha de Jacob se da durante su enfrentamiento nocturno con el ángel.

En este relato se pierden los límites entre sueño y realidad, entre el soñar despierto o dormido; es como un sueño, mas este sueño se muestra realmente sus consecuencias en la realidad. El Eterno lo paró y luchó con él en este punto durante toda la noche. Finalmente, Jacob rindió su naturaleza terrenal y llegó al final de sí mismo. Jacob rindió por fin su voluntad a El Eterno y comenzó a caminar en una naturaleza celestial.  Al cambiar para su propósito, en la conclusión del sueño, el nombre de Jacob por Israel, cambia también su propia naturaleza y con éste, el de su descendencia toda, Israelita han demostrado siempre que saben luchar, enfrentarse y defenderse. Pero también hoy día, el pueblo de Israel le queda solo recordar la promesa del Mesías. Quien le es anunciado por todo el Tanach  y que reconociéndolo así saldrá vencedor.  Quien hasta que le amanezca en aceptar a el Mesías, lo llenara de nuevas fuerzas para continuar.

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